Sunday, September 04, 2005
U LOOT – WE SHOOT
Ya se habla de la peor tragedia en la historia reciente de Estados Unidos. Katrina golpeó muy fuerte en toda la costa del río Mississipi, pero la ciudad de Nueva Orleáns se llevó la peor parte, por el fallo de sus diques de protección. Como dice Manuel Castells, profesor de la Universidad de Berkeley, “el colapso de Nueva Orleáns no es un desastre natural, sino una calamidad social y política”.
Ayer, el gobierno de Estados Unidos pidió ayuda humanitaria a la Unión Europea. Pero ya desde 2002, los expertos alertaban de la precariedad del sistema de diques. Aseguraban que un huracán de nivel 3 podía provocar inundaciones importantes. Un año antes, un informe del Congreso recomendó una modernización en los diques y declaró a la ciudad como “zona potencialmente catastrófica”.
Pero nada se hizo. Además, cuando llegó la orden de evacuación, no hubo ningún plan público de desalojo. Las personas más pobres de la ciudad quedaron atrapadas. Para salir hacía falta tener un auto y dinero para subsistir fuera.
Ahora sorprenden a medio mundo las imágenes de personas disparando a los helicópteros de rescate. Y digo medio mundo, porque el otro medio conoce de primera mano la rabia y las explosiones de violencia que se dan cuando ciertos sectores marginados y deprimidos perciben un momento de caos en el que pueden tener su pequeño momento de “venganza”.
Ahora, la industria más próspera en Nueva Orleáns no es ni siquiera la reconstrucción. Son las armerías. La población compra pistolas y fusiles para defender sus propiedades. “U LOOT – WE SHOOT” (Ustedes saquean, nosotros disparamos), podía leerse en la pared de una casa. Me recordó inevitablemente a los mensajes escritos en las paredes de las casas del Estado Vargas en Venezuela, después de las terribles inundaciones de 1999. No justifico las muestras de violencia gratuitas, pero atacar solamente las consecuencias nos dejará nuevas casas pintadas con avisos similares con cada nueva catátrofe.
Ayer, el gobierno de Estados Unidos pidió ayuda humanitaria a la Unión Europea. Pero ya desde 2002, los expertos alertaban de la precariedad del sistema de diques. Aseguraban que un huracán de nivel 3 podía provocar inundaciones importantes. Un año antes, un informe del Congreso recomendó una modernización en los diques y declaró a la ciudad como “zona potencialmente catastrófica”.
Pero nada se hizo. Además, cuando llegó la orden de evacuación, no hubo ningún plan público de desalojo. Las personas más pobres de la ciudad quedaron atrapadas. Para salir hacía falta tener un auto y dinero para subsistir fuera.
Ahora sorprenden a medio mundo las imágenes de personas disparando a los helicópteros de rescate. Y digo medio mundo, porque el otro medio conoce de primera mano la rabia y las explosiones de violencia que se dan cuando ciertos sectores marginados y deprimidos perciben un momento de caos en el que pueden tener su pequeño momento de “venganza”.
Ahora, la industria más próspera en Nueva Orleáns no es ni siquiera la reconstrucción. Son las armerías. La población compra pistolas y fusiles para defender sus propiedades. “U LOOT – WE SHOOT” (Ustedes saquean, nosotros disparamos), podía leerse en la pared de una casa. Me recordó inevitablemente a los mensajes escritos en las paredes de las casas del Estado Vargas en Venezuela, después de las terribles inundaciones de 1999. No justifico las muestras de violencia gratuitas, pero atacar solamente las consecuencias nos dejará nuevas casas pintadas con avisos similares con cada nueva catátrofe.
Wednesday, August 24, 2005
Frankstein en la red
Si el miedo de los internautas cotizara en las bolsas, sería un valor seguro. Los castigos policiales, las tarjetas de crédito clonadas, el desfalco telefónico. Son algunos de los temores del viajero frecuente por Internet. Es un mercado próspero, que origina toda una industria del rumor cibernética. Hotmail cerrará tu cuenta, borra el icono del osito que aparece en no sé qué sitio de la computadora; apaga el ordenador, compra antivirus más potentes, prepárate para el eco del efecto 2000, etc. Hoy mismo recibí una alerta. No sé si es cierta (de ahí la fuerza del rumor) pero desde luego yo me reí bastante. Por su interés antropológico lo reproduzco íntegro (incluyendo errores ortográficos), imaginen el desconcierto de unos investigadores del futuro si llegan a leer esto:
POR FAVOR, HACER CIRCULAR ESTE AVISO ENTRE AMIGOS,FAMILIA, Y CONTACTOSEn los próximos días, deben estar atentos: No abranningún mensaje con un archivo anexo llamado "Ultimasde Atenas", independientemente de quien se lo envié.Es un virus que "abre" una antorcha olímpica que"quema" todo el disco duro C de la computadora Estevirus vendrá de una persona conocida que te tenia ensu lista de direcciones es por eso que debes enviareste mail a todos tus contactos, es preferible recibir25 veces este mensaje que recibir el virus yabrirlo. Si recibes el correo llamado "Ultimas deAtenas", aunque sea enviado por un amigo, no lo abrasy apaga tu maquina inmediatamente!!
Lo de la antorcha olímpica arrasando con todo el disco duro me parece una imagen maravillosa. Uno siempre se pregunta: ¿A quién se le ocurrirán esas cosas? Yo he conocido a una de esas personas, y además es muy divertida. Se llama Hari Kunzru y es un joven escritor inglés que acaba de editar en español una novela titulada “Leila.exe”. En ella, un programador de la India, explotado laboralmente en Silicon Valley, decide crear un pequeño virus informático para hacerse más importante ante sus jefes, pero todo se le va de las manos, desencadenando la mayor ola de destrucción informática de la era de Internet. El virus se activa al hacer clic sobre la sensual figura de una pequeña bailarina que se contonea en la pantalla del monitor. La novela es una divertida fábula sobre el éxito y el fracaso y también una reflexión sobre nuestra dependencia tecnológica. El síndrome de Frankenstein revisitado a través del cine de Bollywood. De verdad un libro entretenido.
Me atrevo a reproducir, a manera de adelanto, unos pequeños fragmentos de la entrevista que le hice a Kunzru y que se publicará el próximo sábado en el diario Expansión.
Kunzru estaba recopilando información para su novela cuando los ataques del 11-s le sorprendieron en Los Angeles a la hora del desayuno. "Todo el mundo veía en TV las imágenes de Nueva York y de repente comenzó una discusión. Ellos decían que California también sería atacada. Y se empezaron a preguntar dónde sería el golpe, a buscar un equivalente al World Trade Center. Alguien dijo que los terroristas se estrellarían contra el cartel de Hollywood. Otro sugirió que el objetivo sería el edificio de Capitol Records en Sunset Boulevard. Entonces se dieron cuenta de que no había nada en Los Angeles con el mismo impacto simbólico que tenía el World Trade Center. Y estaban realmente molestos. Fue un momento muy peculiar porque ellos siempre pensaron que Los Angeles era la ciudad de los desastres, eso es algo que todo el mundo sabía. Y de algún modo, el gran desastre le había tocado a Nueva York. La rivalidad entre la costa este y la oeste era tan fuerte que sintieron que Nueva York les había arrebatado un pedazo de historia. En ese momento, decidí marcharme de allí", recuerda Kunzru.
Para él, en este siglo la tecnología ha sustituido a Dios y a la naturaleza. "Ahora la experiencia de lo sublime es tecnológica, en especial cuando vemos las aterradoras posibilidades de que todo pueda dejar de funcionar". Kunzru cree que no se puede "ignorar al mundo, porque entonces el mundo se encargará de ignorarte a ti". Por eso ha viajado como periodista por los cinco continentes. Leila.exe muestratransformaciones sociales y la lucha entre tradición y modernidad, especialmente en India. Él sabe muy bien de lo que habla. Su padre se marchó de India para casarse con una mujer inglesa y a él, aún hoy, le llegan propuestas para matrimonios concertados con mujeres que nunca ha visto. Pero Kunzru asegura que no todos los nuevos valores occidentales implican un avance. Critica el excesivo peso de la economía en la sociedad actual. "Es como un tumor canceroso que crece y toma más de lo que le corresponde en nuestra vida. Hay cosas importantes que no se pueden medir ni cuantificar. No se puede mostrar el valor económico del arte o del amor".
POR FAVOR, HACER CIRCULAR ESTE AVISO ENTRE AMIGOS,FAMILIA, Y CONTACTOSEn los próximos días, deben estar atentos: No abranningún mensaje con un archivo anexo llamado "Ultimasde Atenas", independientemente de quien se lo envié.Es un virus que "abre" una antorcha olímpica que"quema" todo el disco duro C de la computadora Estevirus vendrá de una persona conocida que te tenia ensu lista de direcciones es por eso que debes enviareste mail a todos tus contactos, es preferible recibir25 veces este mensaje que recibir el virus yabrirlo. Si recibes el correo llamado "Ultimas deAtenas", aunque sea enviado por un amigo, no lo abrasy apaga tu maquina inmediatamente!!
Lo de la antorcha olímpica arrasando con todo el disco duro me parece una imagen maravillosa. Uno siempre se pregunta: ¿A quién se le ocurrirán esas cosas? Yo he conocido a una de esas personas, y además es muy divertida. Se llama Hari Kunzru y es un joven escritor inglés que acaba de editar en español una novela titulada “Leila.exe”. En ella, un programador de la India, explotado laboralmente en Silicon Valley, decide crear un pequeño virus informático para hacerse más importante ante sus jefes, pero todo se le va de las manos, desencadenando la mayor ola de destrucción informática de la era de Internet. El virus se activa al hacer clic sobre la sensual figura de una pequeña bailarina que se contonea en la pantalla del monitor. La novela es una divertida fábula sobre el éxito y el fracaso y también una reflexión sobre nuestra dependencia tecnológica. El síndrome de Frankenstein revisitado a través del cine de Bollywood. De verdad un libro entretenido.
Me atrevo a reproducir, a manera de adelanto, unos pequeños fragmentos de la entrevista que le hice a Kunzru y que se publicará el próximo sábado en el diario Expansión.
Kunzru estaba recopilando información para su novela cuando los ataques del 11-s le sorprendieron en Los Angeles a la hora del desayuno. "Todo el mundo veía en TV las imágenes de Nueva York y de repente comenzó una discusión. Ellos decían que California también sería atacada. Y se empezaron a preguntar dónde sería el golpe, a buscar un equivalente al World Trade Center. Alguien dijo que los terroristas se estrellarían contra el cartel de Hollywood. Otro sugirió que el objetivo sería el edificio de Capitol Records en Sunset Boulevard. Entonces se dieron cuenta de que no había nada en Los Angeles con el mismo impacto simbólico que tenía el World Trade Center. Y estaban realmente molestos. Fue un momento muy peculiar porque ellos siempre pensaron que Los Angeles era la ciudad de los desastres, eso es algo que todo el mundo sabía. Y de algún modo, el gran desastre le había tocado a Nueva York. La rivalidad entre la costa este y la oeste era tan fuerte que sintieron que Nueva York les había arrebatado un pedazo de historia. En ese momento, decidí marcharme de allí", recuerda Kunzru.
Para él, en este siglo la tecnología ha sustituido a Dios y a la naturaleza. "Ahora la experiencia de lo sublime es tecnológica, en especial cuando vemos las aterradoras posibilidades de que todo pueda dejar de funcionar". Kunzru cree que no se puede "ignorar al mundo, porque entonces el mundo se encargará de ignorarte a ti". Por eso ha viajado como periodista por los cinco continentes. Leila.exe muestratransformaciones sociales y la lucha entre tradición y modernidad, especialmente en India. Él sabe muy bien de lo que habla. Su padre se marchó de India para casarse con una mujer inglesa y a él, aún hoy, le llegan propuestas para matrimonios concertados con mujeres que nunca ha visto. Pero Kunzru asegura que no todos los nuevos valores occidentales implican un avance. Critica el excesivo peso de la economía en la sociedad actual. "Es como un tumor canceroso que crece y toma más de lo que le corresponde en nuestra vida. Hay cosas importantes que no se pueden medir ni cuantificar. No se puede mostrar el valor económico del arte o del amor".
Tuesday, August 23, 2005
Justicia popular
Un sacerdote y cuatro monjas secuestraron y mataron a una religiosa de 23 años durante un exorcismo en Rumania. La mantuvieron seis días encadenada a una cruz, amordazada y sin agua ni alimentos. Los autores confesaron su crimen, pero no se arrepienten porque aseguran que la mujer estaba poseída por el diablo.
Los médicos habían diagnosticado que la mujer asesinada sufría de esquizofrenia y ése fue su pecado mortal. El sacerdote, de 29 años, y sus cómplices, quedaron en libertad esta semana por "errores formales" en el proceso. Este episodio de justicia fanática y fantasiosa recuerda las ejecuciones religiosas de la iglesia católica en el pasado y las de los fundamentalistas islámicos en el presente. Mujeres infieles apedreadas hasta morir, latigazos, pies cortados, el repertorio es largo y sangriento.
Ese espíritu justiciero y revanchista, del “ojo por ojo” también se da con frecuencia en la mal llamada “justicia popular”. Los linchamientos de ladrones y violadores no son casos aislados en nuestros barrios. He podido presenciar alguno de ellos, con la policía intentando rescatar al “criminal” de las manos de la turba enardecida. Bien conocida es también la justicia carcelaria, sumamente expedita en el caso de los agresores sexuales. La justicia, cuando lleva apellido, suele dejar de ser justa.
Hace tres años, en la zona de El Cementerio, en Caracas, varias personas casi matan a golpes a un supuesto ladrón. Alguien vio que una mujer le gritaba e interpretó que se trataba de un atracador. Un grupo de personas se abalanzó sobre él y le golpeó con furia. La intervención de un cura permitió que el hombre escapara y se refugiara en la iglesia cercana hasta que llegó la policía. La “justicia”, al menos esa vez, no se pudo terminar de “ejecutar”. Amén.
Los médicos habían diagnosticado que la mujer asesinada sufría de esquizofrenia y ése fue su pecado mortal. El sacerdote, de 29 años, y sus cómplices, quedaron en libertad esta semana por "errores formales" en el proceso. Este episodio de justicia fanática y fantasiosa recuerda las ejecuciones religiosas de la iglesia católica en el pasado y las de los fundamentalistas islámicos en el presente. Mujeres infieles apedreadas hasta morir, latigazos, pies cortados, el repertorio es largo y sangriento.
Ese espíritu justiciero y revanchista, del “ojo por ojo” también se da con frecuencia en la mal llamada “justicia popular”. Los linchamientos de ladrones y violadores no son casos aislados en nuestros barrios. He podido presenciar alguno de ellos, con la policía intentando rescatar al “criminal” de las manos de la turba enardecida. Bien conocida es también la justicia carcelaria, sumamente expedita en el caso de los agresores sexuales. La justicia, cuando lleva apellido, suele dejar de ser justa.
Hace tres años, en la zona de El Cementerio, en Caracas, varias personas casi matan a golpes a un supuesto ladrón. Alguien vio que una mujer le gritaba e interpretó que se trataba de un atracador. Un grupo de personas se abalanzó sobre él y le golpeó con furia. La intervención de un cura permitió que el hombre escapara y se refugiara en la iglesia cercana hasta que llegó la policía. La “justicia”, al menos esa vez, no se pudo terminar de “ejecutar”. Amén.
El engaño del piano
Los medios se sorprenden porque el “Piano Man” era una farsa. El misterioso hombre encontrado en una playa británica, casi autista pero que supuestamente tocaba el piano como un virtuoso ha engañado a medio mundo. Ni autista, ni perdido, ni pianista. Sólo un joven que se quedó sin trabajo en Francia y se fue a “celebrar” la pérdida de su empleo con una monumental burla global.
Las farsas y los engaños masivos no son tan excepcionales. Lo que más me llama la atención del caso del “Piano Man” es cómo captó desde el principio el interés de personas en todo el planeta. Porque, hablemos claro, personas extraviadas, enajenadas mentales, e incluso secuestradas, hay miles en el planeta y nadie les hace caso. Decenas de miles de niños morían de hambre en Níger mientras los noticieros y periódicos dedicaban minutos y páginas al extraño caso del “Piano Man”.
Será porque recordaba al genial pianista retratado en “Shine”. O simplemente porque era blanco y europeo. El público de decenas de países se preguntaba qué le pasó a ese joven, qué profunda tristeza o tragedia personal le hizo desenchufarse del mundo. Y su historia aumentó los ratings y la circulación.
Los elementos que disparan la atención de los medios y del público no son siempre lógicos, ni mucho menos justos. Elian González, Mónica Lewinski, personajes, símbolos. ¿Qué tienen que hacer los enfermos de sida en África para captar la atención de los medios, aparte de ser abrazados por Bono? ¿Hay posibilidad para los niños huérfanos de obtener nuestra atención si no están cerca de Angelina Jolie? ¿Qué tienen que hacer los pobres para salir en las noticias?
Hace unos años, en una autopista venezolana, un niño que trabajaba como vendedor ambulante se acercó a la camioneta en la que íbamos. El vehículo estaba identificado con el logotipo de la televisora para la que yo trabajaba. El niño lo identificó y vino hasta nosotros para preguntar, ingenuamente, qué tenía que hacer para salir por televisión. El camarógrafo, sin casi pensarlo, le dijo: “Roba un banco”. Todos nos reímos por la ocurrencia, incluido el niño. El camarógrafo, para enmendar su hiriente franqueza repentina, le aclaró que lo que debía hacer era estudiar mucho y portarse bien. Nos alejamos y se hizo un silencio. Comprendimos que el niño tenía muy pocas opciones de aparecer en las noticias si no era como delincuente o como víctima. Todo lo demás es “caliche”, como decimos los periodistas cuando algo no interesa.
Las farsas y los engaños masivos no son tan excepcionales. Lo que más me llama la atención del caso del “Piano Man” es cómo captó desde el principio el interés de personas en todo el planeta. Porque, hablemos claro, personas extraviadas, enajenadas mentales, e incluso secuestradas, hay miles en el planeta y nadie les hace caso. Decenas de miles de niños morían de hambre en Níger mientras los noticieros y periódicos dedicaban minutos y páginas al extraño caso del “Piano Man”.
Será porque recordaba al genial pianista retratado en “Shine”. O simplemente porque era blanco y europeo. El público de decenas de países se preguntaba qué le pasó a ese joven, qué profunda tristeza o tragedia personal le hizo desenchufarse del mundo. Y su historia aumentó los ratings y la circulación.
Los elementos que disparan la atención de los medios y del público no son siempre lógicos, ni mucho menos justos. Elian González, Mónica Lewinski, personajes, símbolos. ¿Qué tienen que hacer los enfermos de sida en África para captar la atención de los medios, aparte de ser abrazados por Bono? ¿Hay posibilidad para los niños huérfanos de obtener nuestra atención si no están cerca de Angelina Jolie? ¿Qué tienen que hacer los pobres para salir en las noticias?
Hace unos años, en una autopista venezolana, un niño que trabajaba como vendedor ambulante se acercó a la camioneta en la que íbamos. El vehículo estaba identificado con el logotipo de la televisora para la que yo trabajaba. El niño lo identificó y vino hasta nosotros para preguntar, ingenuamente, qué tenía que hacer para salir por televisión. El camarógrafo, sin casi pensarlo, le dijo: “Roba un banco”. Todos nos reímos por la ocurrencia, incluido el niño. El camarógrafo, para enmendar su hiriente franqueza repentina, le aclaró que lo que debía hacer era estudiar mucho y portarse bien. Nos alejamos y se hizo un silencio. Comprendimos que el niño tenía muy pocas opciones de aparecer en las noticias si no era como delincuente o como víctima. Todo lo demás es “caliche”, como decimos los periodistas cuando algo no interesa.
Tuesday, August 16, 2005
Jogo Bonito

Faltan más de diez días para que empiece la liga de fútbol. Faltan semanas para que suene el himno de la Champions en las televisiones de medio mundo. Falta casi un año para el próximo Mundial, el de Alemania 2006. En fin, falta el fútbol. Y para matar el "mono" futbolístico y superar el síndrome de abstinencia quiero compartir con ustedes un escrito de hace apenas unos meses, pero que parece de hace años. La nostalgia por el balón es lo que tiene.
Europa cambia de ciclo
Los equipos españoles ya no dominan en Europa. Ni siquiera el Barcelona, la octava maravilla de nuestro fútbol, va líder de grupo. Atrás quedaron esos años con tres semifinalistas españoles en la Champions. Nos caía la baba en cada telediario, mientras el continente nos miraba con envidia y boquiabierto. El autopase de tacón de Redondo antes de servir el gol a Raúl en Old Trafford, el hat trick de Rivaldo como blaugrana en San Siro o las grandes gestas del Valencia y Deportivo son parte de esa época dorada. Éramos felices y lo sabíamos. Ahora, en la pasarela del fútbol europeo, la moda italiana amenaza con volver.
El espectáculo hoy en el fútbol no es una chilena, una roulette ni una elástica, eso son espejismos. El verdadero espectáculo es la imagen del campeón de la edición anterior de la Liga de Campeones levantando la copa antes de cada partido. Todo vale para llegar a estar allí. El fútbol rácano de Mourinho en el Oporto o en el Chelsea; o la internacionalización del catenaccio, que ya no es una denominación de origen sino una franquicia multinacional, como demostró Grecia en la Eurocopa.
Hay quien todavía espera que Holanda gane la final del mundial del 74 cuando ve el partido repetido por televisión. Son nostálgicos. Van Gaal decía, lleno de vanidad, que en unos años nadie recordaría el fútbol del Borusia Dortmund campeón de Europa, mientras que todo el mundo hablaría de la brillantez de su Ajax. Hoy nada de eso importa. El fútbol no vive del pasado, es una máquina que produce y consume un ídolo por partido. Esta semana Raúl igualó el récord goleador de Di Stéfano en Europa y a medio continente hubo que explicarle quién es Don Alfredo.
El mayor héroe de todos es el que levanta la copa, no importa que sea un defensa o un portero. El penalti parado por Kahn al Valencia fue tan repetido durante un año como el gol-obra-de-arte de Zidane para conseguir la novena.
Todavía hay tres equipos españoles con posibilidades de ganar la Champions. Sobre ellos recae la responsabilidad de sacar aplausos y no bostezos. Sus aficiones lo exigen. Pero primero hay que conseguir los puntos, sea como sea. Confiemos en que las genialidades de Ronaldo, Aimar, Ronaldinho, Eto’o, Raúl, Figo o Xavi sean más recordadas que todos los Toldos y Maldinis.
Apostemos a los buenos, los imprevisibles, los incontrolables. Apelemos al talento y no a su destrucción. Nuestro patrimonio sentimental está en juego. Y si no, al final, siempre podemos volver a ver la final del 74 y esperar que las cosas cambien.
Metissacana

Universo Mestizo. Así se llama una exposición en Madrid que muestra los rostros y las historias de 150 inmigrantes que vienen de 150 naciones diferentes. España era uno de los países europeos con menor presencia de extranjeros. Algo que va cambiando rápidamente. Un amigo me confesaba que jamás había visto a un negro hasta hace pocos años. Ahora los inmigrantes están por todas partes. Incluso un ecuatoriano es la imagen de la nueva campaña publicitaria de captación de socios del Atlético de Madrid. Hace unos años, en Senegal, conocí a Michel Mavros, un francés que había abierto un negocio por Internet con base en Dakar con un nombre muy sugerente: Metissacana. Significa "el mestizaje que vendrá", en la lengua bambara de Mali. Él estaba casado con Oumou Sy, una diseñadora de moda senegalesa, y vendía ropa y artesanía africana a través de la red. Además, luchaba por difundir las tecnologías de la información y de la comunicación en el continente africano, la zona más desconectada del planeta.
En el sur de Senegal había un artista naive que ejemplifica bien este mestizaje cultural. Un hombre que vivía en una choza cerca del río Casamance y que decoraba las paredes de su casa con esculturas de barro. Su mayor preocupación en el mundo eran las termitas. Nos recibió con una camiseta de "Porno for Pyros" y nos contó que él había nacido animista. Adoraba a un árbol, un enorme baobab que había cerca del poblado. Cuando era niño, unos monjes franceses lo convirtieron al catolicismo. Ahora, mezcla leyendas y creencias autóctonas con el imaginario cristiano. Su manera de entender la sexualidad tiene mucho más que ver con su visión "pagana" que con la ortodoxia de Roma y sus motivos son los animales, las plantas, el río y, sobre todo, las mujeres. El investigador mexicano Néstor García Canclini publicó a comienzos de la década de los noventa un ensayo titulado "Culturas híbridas". Auguraba un futuro de mestizaje cultural total. El rap-flamenco-reaggetón-sinfónico, para entendernos. Las culturas siempre han sido producto de la fusión y de la innovación, pero los tiempos han cambiado. Si antes una tradición se podía sedimentar durante siglos, ahora las influencias llegan cada semana de mil sitios distintos. De fuera y de dentro. Adiós a los tipos "puros". Bienvenido el café con leche.
Friday, August 05, 2005
Los secretos del Guaire
En Italia, un grupo de científicos ha analizado el agua del río Po, en el norte del país, para determinar que el consumo de cocaína es mucho mayor de lo que las autoridades pensaban. Los restos de la droga permiten concluir que al menos el 3% de la población es consumidora. Me sorprendió pensar qué se pudiera descubrir de los caraqueños a partir de un análisis del río Guaire. Sólo un par de veces he podido pasear por sus riberas, una gran experiencia, sobre todo olfativa. Además de los sancocheros y de las ratas, el Guaire cobija a unas garzas maravillosamente blancas entre tanto marrón y verde. No sé mucho de animales, pero supongo que los peces que logren sobrevivir a la contaminación del río deben estar rellenitos por aquello de que lo que no mata, engorda. Y entrando en la composición del agua, qué cantidad de historias nos podría contar el río sobre los habitantes de una ciudad que no para de echarle toda su mierda, día tras día. Quizás sea mejor que los ríos no hablen.
Asesinos de vacaciones
El policía que disparó siete veces a la cabeza del brasileño Jean Charles de Menezes en Londres está de vacaciones con su familia. El 22 de julio, unos 20 agentes de la policía británica vestidos de civil siguieron al joven brasileño al salir de su casa. Sospechaban que era un terrorista dispuesto a cometer un ataque suicida; la sospecha tenía que ser muy fuerte, porque le dispararon ocho veces cuando ya lo tenían inmovilizado en el suelo. Muchas voces han disculpado a los agentes. Han dicho que se trató de “un error”. Las llamadas ejecuciones extrajudiciales, desgraciadamente, son algo frecuente. Esta semana en Roquetas de Mar, Almería, nueve agentes de la guardia civil española mataron de una paliza a un agricultor de la zona que se había acercado a denunciar que le estaban persiguiendo. A los guardias les pareció sospechoso el nerviosismo del hombre y pensaron que estaba borracho. Le dieron patadas y puñetazos durante un buen rato, se turnaron para golpearle mientras estaba en el suelo, sin oponer resistencia. Entre todos los comentarios y declaraciones, el de un representante del sindicato de la guardia civil no tiene desperdicio. Dice que el fallecido fue “sujeto activo de su propia muerte”. Que los agentes “no han incurrido en ningún tipo de acción dolosa o imprudente, ya que la muerte es consecuencia de la actividad de resistencia de la persona fallecida”. Me recuerda a una escena de la película Porky’s. El protagonista llega con la cara destrozada y cuando le preguntan qué había pasado, responde que le había roto el puño a cabezazos a un tipo que se había peleado con él.
En Almería recuerdan el caso de tres jóvenes asesinados hace 20 años también por la guardia civil. Como en Londres, los agentes pensaron que se trataba de terroristas. En Caracas, los responsables del asesinato de tres estudiantes universitarios el pasado 27 de junio siguen sin castigo. Los jóvenes no se detuvieron ante un grupo de hombres sin uniforme, con pasamontañas y armas largas que les dieron la voz de alto. La historia en Venezuela es bien conocida. A dos de los estudiantes los mataron en un callejón, después de golpearlos y someterlos. El término “ejecuciones extrajudiciales” es engañoso. Son asesinatos.
En Nigeria, una comisión investiga la muerte de seis comerciantes. Los mató la policía en extrañas circunstancias. Dos días antes en Abuja, la capital, un oficial de la armada mató también a tiros a un joven motorizado que le había chocado su automóvil.
The Washington Post publicó esta semana que en una reunión entre directores de policía de varios países se había recomendado el “disparar a matar” como una forma legítima de lucha contra “presuntos” o supuestos” terroristas suicidas. Los policías sólo necesitan una “base razonable” para tomar su decisión de meterle a alguien una bala en la cabeza. Cualquier persona con abrigos gruesos, mochilas, protuberancias, o que demuestre nerviosismo o “sude mucho”, se convierte en candidato. Parece que el mundo se venezolaniza. Y es que los venezolanos estamos acostumbrados a la arbitrariedad de las “fuerzas del orden”. Recuerdo cómo, hace 10 años, funcionarios de la policía ametrallaban de madrugada la fachada de un medio de comunicación que había destapado una de sus ejecuciones. Habían asesinado a dos detenidos. En las imágenes se les veía entrar esposados en el furgón policial por su propio pie y después aparecieron acribillados en la morgue. La versión oficial hablaba de un “enfrentamiento”. También un estudiante fue fotografiado al entrar a una patrulla de policía sin ninguna herida. Horas después aparecía tiroteado por oponer “resistencia”. Una vez me tocó presenciar en el centro de Caracas cómo la policía mataba por error a un vendedor ambulante durante una persecución a unos atracadores. Al día siguiente, el parte policial hablaba de un delincuente muerto que había disparado contra los agentes. La verdad nunca se supo. Su viuda pronto se cansó de reclamar. En Venezuela, si no tienes dinero, tampoco tienes justicia. Como dice un viejo refrán de la profesión periodística: las páginas rojas de los diarios son la sección de sociales de los pobres. Buenas vacaciones.
En Almería recuerdan el caso de tres jóvenes asesinados hace 20 años también por la guardia civil. Como en Londres, los agentes pensaron que se trataba de terroristas. En Caracas, los responsables del asesinato de tres estudiantes universitarios el pasado 27 de junio siguen sin castigo. Los jóvenes no se detuvieron ante un grupo de hombres sin uniforme, con pasamontañas y armas largas que les dieron la voz de alto. La historia en Venezuela es bien conocida. A dos de los estudiantes los mataron en un callejón, después de golpearlos y someterlos. El término “ejecuciones extrajudiciales” es engañoso. Son asesinatos.
En Nigeria, una comisión investiga la muerte de seis comerciantes. Los mató la policía en extrañas circunstancias. Dos días antes en Abuja, la capital, un oficial de la armada mató también a tiros a un joven motorizado que le había chocado su automóvil.
The Washington Post publicó esta semana que en una reunión entre directores de policía de varios países se había recomendado el “disparar a matar” como una forma legítima de lucha contra “presuntos” o supuestos” terroristas suicidas. Los policías sólo necesitan una “base razonable” para tomar su decisión de meterle a alguien una bala en la cabeza. Cualquier persona con abrigos gruesos, mochilas, protuberancias, o que demuestre nerviosismo o “sude mucho”, se convierte en candidato. Parece que el mundo se venezolaniza. Y es que los venezolanos estamos acostumbrados a la arbitrariedad de las “fuerzas del orden”. Recuerdo cómo, hace 10 años, funcionarios de la policía ametrallaban de madrugada la fachada de un medio de comunicación que había destapado una de sus ejecuciones. Habían asesinado a dos detenidos. En las imágenes se les veía entrar esposados en el furgón policial por su propio pie y después aparecieron acribillados en la morgue. La versión oficial hablaba de un “enfrentamiento”. También un estudiante fue fotografiado al entrar a una patrulla de policía sin ninguna herida. Horas después aparecía tiroteado por oponer “resistencia”. Una vez me tocó presenciar en el centro de Caracas cómo la policía mataba por error a un vendedor ambulante durante una persecución a unos atracadores. Al día siguiente, el parte policial hablaba de un delincuente muerto que había disparado contra los agentes. La verdad nunca se supo. Su viuda pronto se cansó de reclamar. En Venezuela, si no tienes dinero, tampoco tienes justicia. Como dice un viejo refrán de la profesión periodística: las páginas rojas de los diarios son la sección de sociales de los pobres. Buenas vacaciones.
Tuesday, August 02, 2005
Jimmy
Hoy hablé con él por teléfono. Jimmy es un locutor de radio colombiano que vive en España desde hace varios años. Su vida corre peligro en Colombia. La guerrilla le puso precio a su cabeza. Pidió asilo al llegar a España y, tras un calvario burocrático, pudo finalmente conseguir la residencia legal gracias al proceso extraordinario de regularización abierto por el gobierno socialista. Casi 700 mil personas presentaron solicitudes de “normalización”. Jimmy por fin tiene papeles y tranquilidad.
Obtener asilo es cada vez más difícil en los llamados países desarrollados. Los refugiados, los exiliados llaman a la puerta pero se encuentran con una verdadera fortaleza. A pesar del trabajo de ACNUR y de las buenas intenciones de muchas personas y organizaciones, el derecho al asilo se restringe de manera paulatina. El caso de Jimmy tiene un final feliz, pero sólo gracias a la casualidad, al hecho de que pudo encontrar otra manera de arreglar su situación legal. Quiero compartir con ustedes la historia de Jimmy y por eso reproduzco un reportaje sobre el asilo en España que hice a finales del año pasado.
INMIGRACIÓN / Varias ONG denuncian que el derecho de asilo en España va en retroceso /Los trámites para ser reconocido como refugiado se alargan por años
Sólo el 5% de los solicitantes obtiene el asilo en España
MADRID.–Jaime Castrillón lleva la marca de la muerte en la nuca. Dos sicarios le dispararon a quemarropa en Colombia. Pensaron que estaba muerto y eso le salvó la vida. Hoy espera que España le reconozca como refugiado para no tener que regresar a su país, donde su vida ya tiene precio.
Obtener el asilo es muy difícil. En 2003 España aceptó 300 peticiones de un total de más 6.500 presentadas, menos del 5%. “Resulta casi un milagro conseguir el estatus de refugiado. Incluso en países que tenían una fuerte tradición como otorgadores de asilo, las cosas se han endurecido. Con el nuevo gobierno parece haber una mayor sensibilidad, pero el problema es que hay directrices europeas que el gobierno tiene que acatar obligatoriamente”, afirmó Jesús Ospina, miembro de ACSAR, una asociación que asesora a los solicitantes de asilo de forma gratuita.
La mayor parte de las demandas de asilo el año pasado provinieron de argelinos, nigerianos y colombianos. En la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) creen que esto se puede modificar. Enrique de Santiago, secretario general de esta organización, aseguró que “las solicitudes de países africanos van en aumento, mientras que las peticiones de cubanos y colombianos descienden cada año. Quizás es porque ellos ya saben que es muy difícil de conseguir y que pueden sobrevivir como inmigrantes irregulares y esperar a un proceso de legalización”.
Larga espera
El asilo es un derecho para cualquier ciudadano del mundo. El Estado que lo otorga es el que determina si reconoce o no la condición de refugiado. Lo primero que debe hacer el solicitante es demostrar que su vida está amenazada en su país. “Es vital que el solicitante pueda probar que existe un peligro real para él si vuelve a su país. Si es perseguido por razones políticas, religiosas o de otra índole. Las pruebas son muy importantes”, aseguró Ospina.
Jaime Castrillón introdujo su demanda de asilo nada más llegar a España y lleva año y medio esperando por la respuesta definitiva. “La persona que está en proceso de asilo vive con tranquilidad, con mucha paz porque ve que su vida está mas tranquila por acá”, reconoció Jaime. Pero la posibilidad de que la solicitud sea rechazada produce angustia: “Esto es un proceso muy lento, a largo plazo. Uno se agobia, se desespera, uno sin papeles no puede trabajar. Es como una pesadilla. Cada vez que te dan seis meses más, tú te quedas en un laberinto, tienes que esperar a ver si dicen sí o no”, agregó Jaime.
“Para los colombianos es muy complicado lograr el estatus de refugiados en Europa. Hay un clima de violencia. Está la delincuencia, la guerrilla, los grupos paramilitares y el propio ejército. Cada año se producen miles de desplazados en el país”, reconoció Jesús Ospina.
En su último informe en España Amnistía Internacional señaló que “con la excusa de la inmigración se impide el asilo a muchas personas.” En el documento destacó la situación de los colombianos, iraquíes y sudaneses.
“No vine en patera”
Germán Tomo Mangue es un diputado y empresario de Guinea Ecuatorial. Lleva 11 meses en España solicitando asilo. En Guinea protestó por un impuesto que el gobierno cobraba a los industriales.
“Era un impuesto revolucionario. Lo cobraba el hijo del Presidente, que además es Ministro. Yo me quejé en el Parlamento y los militares fueron luego a arrestarme”, comentó. Tomo vive en España con su mujer y cuatro hijos. Tiene dos casas propias y quiere tener residencia legal para poder montar un negocio. “En Guinea dejé propiedades que valen diez millones de euros. No vine en patera. ¿Tú crees que vendría aquí para estar sin papeles si no corriera peligro?”, se quejó Tomo.
“Así mueren los periodistas”, dijo el sicario antes de disparar
Jaime Castrillón trabajaba como locutor en Radio Caracol de Palmira, Colombia. Su hermano Rubén era militar y murió el 15 de julio de 1999 en una emboscada de un grupo guerrillero. Hacía labores de inteligencia en la zona y había recopilado información sobre los insurgentes. Jaime encontró unas anotaciones en la agenda de su hermano. En una entrevista acusó de la muerte al Frente 26 de las FARC y luego comenzó a dar por radio detalles que había encontrado en los papeles de Rubén.
Muy pronto a la emisora comenzaron a llegar amenazas. “Decían que me cuidara, que el siguiente iba a ser yo”, recuerda Jaime. Un día salió de la radio sin escolta y al subir a su coche dos jóvenes en una motocicleta se detuvieron a su lado: “Castrillón, así mueren los periodistas”, dijo uno de ellos antes de dispararle a bocajarro.
“Ellos pensaron que yo estaba muerto porque, cuando caí contra el timón, eso era una fuente luminosa de sangre. El vigilante de la radio escuchó el ruido, disparó al aire y los sicarios se fueron”. Jaime recuperó la conciencia en una clínica, allí vio que ya no estaba seguro en Colombia. Una vez fuera, se terminó la amenaza, pero comenzó una “carrera de obstáculos” en busca de asilo.
Jaime mantiene la esperanza: “La vida es tan bonita que perderla sería muy triste”, dice. Las noticias que le llegan de su país son malas. En diciembre pasado murió su hijo menor por una bala perdida y en abril mataron a uno de sus primos para robarle una moto. Jaime sabe que a él, además de esa violencia general, le tocaría cada día temer la llegada de un verdugo particular. La cicatriz en su nuca se encarga de recordárselo.
Aquí en España cuenta con la ayuda de María Dilma y Nelly Varela Mondragón, dos hermanas colombianas a las que el Estado español les ha reconocido su condición de refugiadas. Ellas destaparon casos de corrupción en Colombia y comenzaron a recibir amenazas de muerte. Aquí han estado casi tres años tramitando el asilo y ahora asesoran a otras personas en la misma situación. Quieren homologar sus títulos de abogadas y comenzar una nueva vida sin miedo.
Obtener asilo es cada vez más difícil en los llamados países desarrollados. Los refugiados, los exiliados llaman a la puerta pero se encuentran con una verdadera fortaleza. A pesar del trabajo de ACNUR y de las buenas intenciones de muchas personas y organizaciones, el derecho al asilo se restringe de manera paulatina. El caso de Jimmy tiene un final feliz, pero sólo gracias a la casualidad, al hecho de que pudo encontrar otra manera de arreglar su situación legal. Quiero compartir con ustedes la historia de Jimmy y por eso reproduzco un reportaje sobre el asilo en España que hice a finales del año pasado.
INMIGRACIÓN / Varias ONG denuncian que el derecho de asilo en España va en retroceso /Los trámites para ser reconocido como refugiado se alargan por años
Sólo el 5% de los solicitantes obtiene el asilo en España
MADRID.–Jaime Castrillón lleva la marca de la muerte en la nuca. Dos sicarios le dispararon a quemarropa en Colombia. Pensaron que estaba muerto y eso le salvó la vida. Hoy espera que España le reconozca como refugiado para no tener que regresar a su país, donde su vida ya tiene precio.
Obtener el asilo es muy difícil. En 2003 España aceptó 300 peticiones de un total de más 6.500 presentadas, menos del 5%. “Resulta casi un milagro conseguir el estatus de refugiado. Incluso en países que tenían una fuerte tradición como otorgadores de asilo, las cosas se han endurecido. Con el nuevo gobierno parece haber una mayor sensibilidad, pero el problema es que hay directrices europeas que el gobierno tiene que acatar obligatoriamente”, afirmó Jesús Ospina, miembro de ACSAR, una asociación que asesora a los solicitantes de asilo de forma gratuita.
La mayor parte de las demandas de asilo el año pasado provinieron de argelinos, nigerianos y colombianos. En la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) creen que esto se puede modificar. Enrique de Santiago, secretario general de esta organización, aseguró que “las solicitudes de países africanos van en aumento, mientras que las peticiones de cubanos y colombianos descienden cada año. Quizás es porque ellos ya saben que es muy difícil de conseguir y que pueden sobrevivir como inmigrantes irregulares y esperar a un proceso de legalización”.
Larga espera
El asilo es un derecho para cualquier ciudadano del mundo. El Estado que lo otorga es el que determina si reconoce o no la condición de refugiado. Lo primero que debe hacer el solicitante es demostrar que su vida está amenazada en su país. “Es vital que el solicitante pueda probar que existe un peligro real para él si vuelve a su país. Si es perseguido por razones políticas, religiosas o de otra índole. Las pruebas son muy importantes”, aseguró Ospina.
Jaime Castrillón introdujo su demanda de asilo nada más llegar a España y lleva año y medio esperando por la respuesta definitiva. “La persona que está en proceso de asilo vive con tranquilidad, con mucha paz porque ve que su vida está mas tranquila por acá”, reconoció Jaime. Pero la posibilidad de que la solicitud sea rechazada produce angustia: “Esto es un proceso muy lento, a largo plazo. Uno se agobia, se desespera, uno sin papeles no puede trabajar. Es como una pesadilla. Cada vez que te dan seis meses más, tú te quedas en un laberinto, tienes que esperar a ver si dicen sí o no”, agregó Jaime.
“Para los colombianos es muy complicado lograr el estatus de refugiados en Europa. Hay un clima de violencia. Está la delincuencia, la guerrilla, los grupos paramilitares y el propio ejército. Cada año se producen miles de desplazados en el país”, reconoció Jesús Ospina.
En su último informe en España Amnistía Internacional señaló que “con la excusa de la inmigración se impide el asilo a muchas personas.” En el documento destacó la situación de los colombianos, iraquíes y sudaneses.
“No vine en patera”
Germán Tomo Mangue es un diputado y empresario de Guinea Ecuatorial. Lleva 11 meses en España solicitando asilo. En Guinea protestó por un impuesto que el gobierno cobraba a los industriales.
“Era un impuesto revolucionario. Lo cobraba el hijo del Presidente, que además es Ministro. Yo me quejé en el Parlamento y los militares fueron luego a arrestarme”, comentó. Tomo vive en España con su mujer y cuatro hijos. Tiene dos casas propias y quiere tener residencia legal para poder montar un negocio. “En Guinea dejé propiedades que valen diez millones de euros. No vine en patera. ¿Tú crees que vendría aquí para estar sin papeles si no corriera peligro?”, se quejó Tomo.
“Así mueren los periodistas”, dijo el sicario antes de disparar
Jaime Castrillón trabajaba como locutor en Radio Caracol de Palmira, Colombia. Su hermano Rubén era militar y murió el 15 de julio de 1999 en una emboscada de un grupo guerrillero. Hacía labores de inteligencia en la zona y había recopilado información sobre los insurgentes. Jaime encontró unas anotaciones en la agenda de su hermano. En una entrevista acusó de la muerte al Frente 26 de las FARC y luego comenzó a dar por radio detalles que había encontrado en los papeles de Rubén.
Muy pronto a la emisora comenzaron a llegar amenazas. “Decían que me cuidara, que el siguiente iba a ser yo”, recuerda Jaime. Un día salió de la radio sin escolta y al subir a su coche dos jóvenes en una motocicleta se detuvieron a su lado: “Castrillón, así mueren los periodistas”, dijo uno de ellos antes de dispararle a bocajarro.
“Ellos pensaron que yo estaba muerto porque, cuando caí contra el timón, eso era una fuente luminosa de sangre. El vigilante de la radio escuchó el ruido, disparó al aire y los sicarios se fueron”. Jaime recuperó la conciencia en una clínica, allí vio que ya no estaba seguro en Colombia. Una vez fuera, se terminó la amenaza, pero comenzó una “carrera de obstáculos” en busca de asilo.
Jaime mantiene la esperanza: “La vida es tan bonita que perderla sería muy triste”, dice. Las noticias que le llegan de su país son malas. En diciembre pasado murió su hijo menor por una bala perdida y en abril mataron a uno de sus primos para robarle una moto. Jaime sabe que a él, además de esa violencia general, le tocaría cada día temer la llegada de un verdugo particular. La cicatriz en su nuca se encarga de recordárselo.
Aquí en España cuenta con la ayuda de María Dilma y Nelly Varela Mondragón, dos hermanas colombianas a las que el Estado español les ha reconocido su condición de refugiadas. Ellas destaparon casos de corrupción en Colombia y comenzaron a recibir amenazas de muerte. Aquí han estado casi tres años tramitando el asilo y ahora asesoran a otras personas en la misma situación. Quieren homologar sus títulos de abogadas y comenzar una nueva vida sin miedo.
Wednesday, July 20, 2005
Frase del día
“He sobrevivido a mis deseos”
Pushkin.
Pushkin.
Los descubridores
Hoy me levanté y pensé que, después de todo, el sexo no es tan importante. Me pareció todo un descubrimiento. En primer lugar, de que la barrera de los 30 es mucho más que una convención. Hay cosas que van cambiando. Enseguida me entró la nostalgia de aquellos años en los que el sexo era todo nuevo. El primer beso, el segundo y el tercero. La primera caricia sobre la piel desnuda. Momentos que se viven con los sentidos abiertos al máximo, con las pupilas dilatadas por la sorpresa y las ganas. El sexo es probablemente el último descubrimiento sensorial agradable importante. Lo dulce, lo salado, la arena, el sonido del mar, la luz del sol entre las hojas, la sensación de la brisa sobre la piel. Todo eso se descubre durante los primeros años de vida. Después, ya quedan pocas cosas que se puedan hacer “por primera vez”.
El ser humano intenta buscar alternativas. Sensaciones sustitutas que puedan ser etiquetadas como totalmente nuevas. Bucear, la caída libre, los toros en San Fermín, el reaggetón. La adrenalina suple la ausencia de experiencias cotidianas capaces de sorprendernos. Y a medida que pasan los años, ya sólo quedan los descubrimientos negativos. Las cosas que ya no se pueden hacer. Comprobar cómo es la vida sin escuchar, sin ver bien, sin fuerzas. En ese momento, seguro que se extraña incluso el día en el que, por primera vez, se pensó en que el sexo no es tan importante.
El ser humano intenta buscar alternativas. Sensaciones sustitutas que puedan ser etiquetadas como totalmente nuevas. Bucear, la caída libre, los toros en San Fermín, el reaggetón. La adrenalina suple la ausencia de experiencias cotidianas capaces de sorprendernos. Y a medida que pasan los años, ya sólo quedan los descubrimientos negativos. Las cosas que ya no se pueden hacer. Comprobar cómo es la vida sin escuchar, sin ver bien, sin fuerzas. En ese momento, seguro que se extraña incluso el día en el que, por primera vez, se pensó en que el sexo no es tan importante.